Son ya demasiadas las veces (¿habrán sido algunas vez pocas?) que la violencia me toca. O que me habla amenazante al oído que tenemos en el cuello cuando nos roza la navaja. Son tantos los días que escucho susurros quebrados y rumores con el puño apretado. Porque la impotencia te corroe y no puedes siquiera ejercer el derecho mínimo al escupitajo. Entonces miras lo que otros, también abandonados por el Estado, están haciendo para defenderse: esos muñecos colgados en los postes con amenazas de muertes horrorosas. Te asaltan, entonces, sospechas éticas del tipo de que no podría estar bien eso del ojo por ojo diente por diente. Pero también te invade la complicidad con ese gesto de sobrevivencia desesperada. Y te quedas varado a medio camino entre la inevitable necesidad de protegerte, el imperioso deseo de que los chingue su madre, la conciencia del bien común, una noción medio abstracta de justicia y tantas otras confusiones. Igual sigues paralizado y entonces la violencia te horada el alma. Y apenas balbuceas:
Hermosa, la violencia
•29 Octubre 2009 • 1 comentarioInstituto de Estudios Bolivianos
•11 Octubre 2009 • Dejar un comentario
La universidad boliviana no tiene muchos motivos de orgullo académico. Como se ha dedicado a formar profesionales y no a producir conocimiento nuevo, es una institución de profesionalización, no una universidad. Y una opción –mejor, una limitación- como ésa conlleva enormes riesgos. La prebendalización en sus peores momentos, sobre todo en la relación entre la institución y los estudiantes. La corporativización con sus evidentes mediocridades, sobre todo en la pobrísima relación entre profesores e investigación.
Internet
•21 Septiembre 2009 • Dejar un comentario
Hace un par de meses busqué algún servicio de Internet que llegase a mi casita medio rural. Los cuatro consultados me respondieron negativamente. Y que conste que estaba dispuesto a pagar lo demandado, aún sabiendo lo absurdo del precio y lo pésimo de la calidad. Voy, entonces, a compartir con ustedes algunos datos para contribuir a lo que debiera ser una indignación pública.
Una huelga Normal
•18 Septiembre 2009 • Dejar un comentario
Un grupo de 50 estudiantes de la especialidad de educación secundaria inició hace unos días una huelga de hambre en instalaciones de la Normal Superior Simón Bolívar de La Paz. No interesa si continúan o si la han levantado, o el motivo de la misma, sino la naturaleza del conflicto. El motivo era el Plan de Especialización para Maestros ejecutado por el Ministerio de Educación y los sindicatos del magisterio que consiste en capacitar a los profesores de primaria a fin de habilitarlos para ejercer en el nivel secundario. Tan absurdo como suena, esa es casi textualmente la explicación oficial complementada con la declaración ministerial de que el plan todavía no está en ejecución.
Transporte paceño
•13 Septiembre 2009 • 1 comentario
Ahora que vivo en uno de los extremos de esta ciudad, padezco más carnalmente uno de los tantos absurdos paceños. Se llama transporte público. Y apellida arbitrariedad.
Un país de novela
•3 Septiembre 2009 • 1 comentario
Todas las culturas del mundo han desarrollado eso que los antropólogos llaman ‘ritos de paso’. De niño a adulto, de soltero a casado, de dependiente a independiente, cualquier rito de paso es un proceso iniciático que culmina con un reconocimiento social. El iniciado, así, puede ejercer sus derechos plenamente, puede tomar decisiones, puede intervenir en el mundo. Por esto, aunque a primera vista 15 años y 15 novelas sólo tendrían en común una casualidad aritmética, creo que la celebración de la madurez femenina plantea una hermosa similitud con la madurez literaria boliviana.
El gas nuestro de cada día
•27 Agosto 2009 • Dejar un comentario
Somos casi tres millones de familias en un país gasífero pero sólo un minúsculo porcentaje tienen gas a domicilio. El resto de nosotros, si tenemos el enorme privilegio de vivir en alguna ciudad y avizorar un camión repartidor de gas algún día a la semana, tenemos que cargar la garrafa corriendo y dando gritos, si nos da el aliento, la edad y la espalda.
El traslado
•13 Agosto 2009 • 1 comentario
Muchos de nosotros, alguna vez en la vida, hemos padecido un traslado. Continuar leyendo ‘El traslado’
Honestos pero banales
•1 Agosto 2009 • Dejar un comentario
Definitivamente la corrupción es un desastre. Aún si hay matices adjetivos. La corrupción estatal es un desastre que da asco. La corrupción privada es un desastre de porquería. Aún si los matices son matices. Porque la corrupción estatal nos impone a todos –tarde o temprano- padecerla. Y la corrupción privada termina contaminándonos –aunque sea algún segundo diminuto de nuestra vida- hasta en nuestra esquina más pulcramente protegida. Aún si hay matices de volumen. Porque sin duda un negociado estatal de millones y una estafa privada de Bs. 10 son abismalmente distintos por su impacto aunque compartan la misma semilla sucia. Sí, la corrupción es un desastre pero tiene poco que ver con la pobreza.
La Paz
•16 Julio 2009 • Dejar un comentario
El nombre de esta ciudad es una paradoja. Hemos persistido en esa leyenda épica de vivirla como tumba de tiranos y en esa tragedia de padecerla como cuna de libertades. Como si la liviandad no pudiese formar parte de nosotros: gente de montaña. Al mismo tiempo, sin embargo, ha persistido el nombre en la entraña. Seguimos habitando en La Paz insistiendo en la armoniosa levedad de la niebla matutina de esta ciudad que cada día se despierta como si nada y se acuesta acostumbrada al pavor de la incertidumbre. Hubiese querido, en este año bicentenario, hacer dialogar estas paradojas. Hubiera necesitado, sin embargo, que fuésemos una república y la generosidad democrática que esto implica. Pero ya no somos una república y no hay generosidad alguna que diseñar ni practicar.

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