El indio aristócrata

•9 octubre 2014 • Dejar un comentario

calavera financiera¿Cuándo sucedió que el prebendalismo social, la resignación económica, la cobardía política, degradaron al sueño? ¿Será que sucede siempre que el poder corrompe a un nuevo proyecto de país? ¿Será que entonces ese poder se obsesiona con su espejo y decide convertirte en su esclavo regalándote vidrios de colores; esas estafas que ahora se llaman reducción de la pobreza, ampliación de la frontera agrícola, industrias minera, petrolera, nuclear, educación pública?
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La papa y el Gustu

•13 septiembre 2014 • Dejar un comentario

muñecas-andinasOjalá todos pudiéramos ver y saborear y cocinar y cultivar la extraordinaria variedad de papas de los Andes. Ojalá todos pudiéramos renacer los rituales agrícolas y gastronómicos y ceremoniales y poéticos asociados a la papa. Ojalá, en ese sentido, todos pudiéramos recuperar esa condición comunitaria andina de hace 7000 años que resolvía los desafíos de la vida por la vía de la diversidad, no por la vía de la uniformización. Pero, hoy por lo menos, eso no es posible; casi hemos perdido la riqueza cultural de la papa. Hoy, con suerte, nos alimentamos. Excepto en dos momentos.

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La reelección indefinida debilita a los partidos de izquierda

•8 septiembre 2014 • Dejar un comentario

Eduardo Gudynas: La reelección indefinida debilita a los partidos de izquierda – La Razón.

La política como guerra

•29 agosto 2014 • 1 Comentario

cielo-empedradoEl 13 de agosto el presidente Evo Morales afirmó: “Hay dos diferencias, dos caminos, somos antiimperialistas o somos proimperialistas, no hay otro camino.  Cuando a mí me dicen, centro derecha, centro izquierda, no entiendo cómo va a haber centro, aquí es como decimos, macho o hembra, no hay maricón en temas ideológicos y en temas políticos partidarios en una lucha anti imperialista, no, así entiendo”. Al margen de los términos elegidos para ilustrar su concepción de la política como guerra, aquí lo fundamental es precisamente identificar la genealogía y las consecuencias de esa afirmación. Porque si uno se concentra en los términos entre biológicos y discriminatorios corre el riesgo de ignorar lo sustantivo. Aquí lo importante es reconocer el énfasis militar: blanco o negro, macho o hembra, conmigo o contra mí, con la patria o vendiendo la patria. Pareciera el renacimiento de Hegel -aquel filósofo que Marx descalificara por idealista- en su máximo entusiasmo guerrero: “la guerra es bella, buena, santa y fecunda; crea la moralidad de los pueblos y es indispensable para el mantenimiento de su salud moral. Es en la guerra donde el Estado se acerca más a su ideal porque es entonces cuando la vida y los bienes de los ciudadanos están más estrechamente subordinados a la conservación de la entidad común”. O la reiteración de Clausewitz: “la guerra constituye un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad”. Evo Morales aplicando Hegel y Clausewitz a la vida social boliviana.

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JALLA – Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana: el viaje a la semilla.

•18 agosto 2014 • Dejar un comentario

luzDurante todo el siglo XX la literatura latinoamericana fue construyendo nuestra residencia en la tierra. Recorriendo la distancia desde la colonia hasta la nación, peregrinando por laberintos de soledad, nuestra literatura nos imaginó. Hemos conversado en las catedrales, hemos escrito a los coroneles, hemos creído en las utopías arcaicas, nunca hemos pedido que aparten de nosotros este cáliz, siempre hemos vivido intensamente esta crónica de una vida anunciada. Pero carecíamos de algo fundamental. A pesar de que el poder de nuestra palabra producía inquisiciones y poemas humanos, el viaje a la ficción era un viaje que transcurría en cien años de soledades creadoras. Necesitábamos pensarnos en comunidad para dar gracias por el fuego.

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Observatorios de políticas públicas de la Universidad Boliviana

•28 julio 2014 • 2 comentarios

cabeza a mediasNo se puede sino deslindar ámbitos cuando se trata de la universidad boliviana. Por consiguiente, antes de ingresar al núcleo propositivo de esta nota habrá que señalar los dos aportes históricos de la universidad en estas décadas democráticas. El primero, sin duda, es haber constituido la reserva moral de la nación en épocas de dictadura. Cuando el sindicato minero y la izquierda socialista eran la reserva democrática, la universidad los cobijaba en ese rincón en el que la ética política no permitía el ingreso de la cultura autoritaria. El segundo aporte universitario ha sido la construcción de ciudadanía, es decir ejercicio de derechos y no sólo práctica democrática. Porque la expansión de las libertades supone la existencia de una institución que las forje y que inculque en la gente la conciencia de su ejercicio.
Pero creo, lamentablemente, que eso es todo. En momentos de institucionalidad democrática ciertamente no fue poco. Sin embargo, una de las pocas instituciones que la hizo nacer, no fue capaz de acompañarla en su crecimiento y maduración. Y aquí radica el punto neurálgico. Ya hace quince años la UNESCO promovía la participación universitaria en los valores fundamentales de la democracia y la vivencia profesional como un servicio público, porque se tenía la conciencia de que la más importante institución de educación superior había ingresado en una crisis estructural. Una crisis que, en nuestro país, puede ser calificada como una crisis de irrelevancia.
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El gas nuestro de cada día

•10 julio 2014 • Dejar un comentario

buen apetitoSomos casi tres millones de familias en un país gasífero pero sólo un minúsculo porcentaje tiene gas a domicilio. El resto de nosotros, si tenemos el enorme privilegio de vivir en alguna ciudad y avizorar un camión repartidor de gas algún día a la semana, tenemos que cargar la garrafa corriendo y dando gritos, si nos da el aliento, la edad y la espalda.
– Maestro, ¿no me ha escuchado?
– Estoy pues tocando la bocina. Tienen que salir con tiempo. No puedo esperar el capricho de cada uno. Va a tener que apurarse en otra. Ahora ya no me quedan garrafas.
– ¿Cuándo va a volver por aquí?
– No sé. Sólo si no termino el camión allá abajo, puedo estar subiendo. Pero siempre es difícil, es larga la subida y mi camioncito se friega. Para ganar un pesito nomás no vale la pena estar quemando el freno. Mejor sería que bajen hasta allá.
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